Seleccionar página

Whiplash parte de una idea muy simple y típica para los fans del cine norteamericano: con trabajo duro y esfuerzo puedes conseguir lo que quieras.

A pesar de esto, Whiplash no solo nos enseña lo que se puede lograr trabajando duro, sino también lo que se puede perder.

El punto 4 sobre Buddy Rich es el más aislado de toda la entrada. Podéis saltar a él sin miedo (y a los otros también, pero menos).

Sangre en el platillo de Whiplash

 

En EE.UU. siempre han sido un éxito las historias (reales o ficticias) de personas que conseguían grandes proezas utilizando sus propios métodos, sin ayuda externa. Los héroes norteamericanos siempre han sido individuales, individuos solitarios que vivían la vida según sus propias normas. El western protípico es así, y probablemente no exista ningún genero que refleje a norteamérica mejor que el western.

Cuando los americanos fardan de Abraham Lincoln, mencionan que él mismo se formó en su juventud y consiguió llegar a la presidencia con disciplina y trabajo duro. Dickens también explora esto en sus obras y también se puede ver algo parecido, más o menos, en El gran Gatsby, aunque en este último se intenta deconstruir esta idea.

Así que, básicamente, la gente individualista y las historias de rags to riches, o de pobres que se vuelven ricos trabajando duro, es algo que a los norteamericanos les gusta.

Ahora vamos a ver qué tiene esto que ver con Whiplash, y por qué el argumento, aunque sea típico, puede que no sea tan simple como parece.

 

Barra curvas

 

 

Destruyendo el mito del genio creador

El dinero es algo que apenas se menciona en Whiplash; los objetivos de Newmann no son ni pragmáticos ni capitalistas, como en los ejemplos que hemos visto antes. En lo que sí se parece a todas esas historias de rags to riches es en la importancia de la individualidad y en la obsesión por alcanzar los objetivos personales.

La diferencia aquí es que lo se plantea es la adquisición de talento, es decir, la idea de que el talento no es algo natural, llegado por gracia divina, sino que se puede entrenar y aprender.

A todos nos fascinan las historias de genios que surgen de la nada. Un obrero de Brooklyn que pueda hacer una réplica de la Capilla Sixtina sin haber tocado un pincel en su vida. Una limpiadora de baños con una voz de ángel, esperando a ser descubierta por un productor musical.

Pensad en Billy Elliot El indomable Will Hunting, películas donde aparecen personajes con una capacidad natural para realizar cosas extraordinarias. Hasta Forrest Gump, el tonto del cine por antonomasia, era buenísimo jugando al ping-pong por arte de magia.

Historias bonitas, pero historias ficticias, al fin y al cabo. En la vida real hay que trabajar duro, y dedicarte a algo artístico no te va a librar de esto. Ser artista no es tocarte los huevos y esperar a que venga la inspiración.

Ser artista es trabajar duro y dejarte la sangre en aquello que te gusta y te motiva. A veces, literalmente.

Sangre sobre un tambor en Whiplash

 

Pero la opinión general sobre el arte y los artistas no es esta. El mito del genio creador es una idea que lleva incrustada en el cerebro de la gente desde hace milenios. En la antigüedad, el artista era capaz de crear arte porque las musas lo habían escogido; hoy en día decimos que «ha nacido para ello» o que tiene un talento natural.

La literatura —y el arte en general— es la expresión de un espíritu subjetivo, radicalmente individual, que permanece oculto en la forma y que no podrá nunca derivar en tipologías.

Esta frase de Benedetto Croce no podría representar mejor esta idea. En este caso, le cito para llevarle completamente la contraria.

Esta idea también la expresaba Wordsworth en el prefacio de las Lyrical Ballads, donde decía que un poeta tiene que ser alguien capaz de ver la realidad de forma distinta. Será por ejemplos de esto.

La idea es la misma: o tienes la suerte de nacer artista, o te jodes.

No niego que haga casos en los que el arte nazca de esta forma, pero son una minoría y no se puede generalizar a partir de un par de casos aislados. Cualquier pintor, músico o escritor tiene detrás de sí muchas horas de trabajo e incontables fracasos. Nadie nace sabiendo pintar o tocar el violín.

 

Barra curvas

 

 

Los cimientos de todo: sudor y sangre

Después de este rodeo, volvamos a lo que nos importa: Whiplash. Una de las cosas más características de la película son todas las penurias por las que pasa Andrew Newman para lograr su objetivo. De hecho, podemos dividir la película en tres partes principales:

– Partes en las que Newman suda.

– Partes en las que Newman sangra.

– Partes en las que Fletcher le grita para provocar una de las dos cosas anteriores.

Bromas (malas) a un lado, esto no es, ni mucho menos, algo casual. Andrew Newman encaja perfectamente con el arquetipo del self-made man, o el hombre hecho a sí mismo, una idea más americana que la chaqueta de Fletcher, la cual también se relaciona con lo que comentaba anteriormente del rags to riches.

Tras hablar de esto, la relación con el apellido Newman debería resultar algo obvio. New man = hombre nuevo. De hecho, es tan obvio que casi sienta mal, pero bueno, el esfuerzo de Damien Chazelle por dejar claro al espectador todo esto pone de manifiesto su intención por explicitar el proceso de aprendizaje de Andrew Newman.

Algo en lo que Whiplash hace muy bien su trabajo es en esforzarse por dejar claro todo lo que pierde Newman al perseguir su sueño. O quizá debería hablar de perseguir su obsesión, ya que los sueños no dejan de tener esa connotación optimista y Whiplash es todo lo contrario.

Andrew Newman en Nueva York

 

El sueño americano, esa idea tan optimista en la que cualquier persona puede conseguir lo que se proponga con esfuerzo, sudor y sangre, requiere muchos sacrificios. Lo más obvio es el accidente de coche, pero eso no deja de ser, al fin y al cabo, un accidente.

Las secuelas psicológicas se ven más avanzada la película. La conversación impersonal con su exnovia, la soledad de su apartamento o la relación con su padre.

Con trabajo duro, puedes conseguir lo que quieras. Esto es cierto. Pero el trabajo duro también implica tiempo que podrías estar dedicando en otras cosas, como disfrutar de la vida. Porque, ¿para qué se trabaja duro, si no? Se supone que el esfuerzo es un medio para conseguir algo deseable que nos haga mejores individuos.

Lo que se plantea en Whiplash es lo que ocurre si te pierdes por el camino. La maestría de Newman en la batería aumenta a la vez que se vuelve más antisocial.

Las escenas de su vida solitaria y miserable se contraponen estupendamente con el magistral concierto que cierra la película. La película nos muestra el precio de esa escena final, pero, ¿merece la pena?

Batería al frente, Newman al fondo

 

No tengo clara mi respuesta a esta pregunta, pero sí tengo clara la respuesta de Terrence Fletcher.

 

Barra curvas

 

 

Fletcher, el cabrón sin escrúpulos

Seamos claros: Terrence Fletcher es un cabronazo. Según él, lo hace para «encontrar al próximo Charlie Parker», es decir, a alguien que cumpla con sus ideales de perfección musical, ejemplificados en la figura del saxofonista.

Maquiavelo ya hablaba de esto en El príncipe, aunque a él se llama cabrón menos de lo que se merece. A todo el mundo le suena la frase de «el fin justifica los medios», pero como esto es un blog serio, voy a poner la cita original.

Haga, pues, el príncipe lo necesario para vencer y mantener el estado, y los medios que utilice siempre serán considerados honrados y serán alabados por todos.

La parte final de la cita quizá sea la que menos encaja con la película, ya que nadie considera honrados ni alaba los métodos de Fletcher… ¿no?

No es el tempo de Terrence Fletcher

 

Esta es una de las cosas que más se le han criticado a Whiplash: la aparente falta de crítica hacia el comportamiento de Fletcher. Parece que al final el fin sí justifica los medios, ya que gracias a los métodos extremos de Fletcher, Newman consigue dar el concierto de su vida y encumbrarse como el gran músico que demuestra ser.

A mí no me parece que el final de la película sea éste; el final de Whiplash es una pregunta. ¿Ha merecido la pena?

Es el espectador quien tiene que responder a esta pregunta, ya que el objetivo de la película no es darnos una respuesta categórica. Newman alcanza una técnica magnífica a costa de su vida personal y tanto a Fletcher como al propio Newman parece no importarle.

¿Wes Anderson, eres tú?

 

Está claro que esto es una película, pero puede extrapolarse a cualquier situación real. En un concierto cualquiera, nadie se preocupa por las horas de práctica y frustración que hay detrás. Incluso aunque hubiese un Fletcher dirigiendo, disfrutaríamos del concierto y luego twittearíamos lo bueno que es. El fin justifica los medios porque los medios no le importan a nadie, solo importa la música.

Esta es la postura del espectador. Si decidimos ponernos en la piel de Newman, la conclusión puede ser bien distinta. ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a sacrificar la vida personal por alcanzar el éxito profesional?

La cima del éxito, como cualquier otra cima, es solitariaWhiplash no excusa en ningún momento los actos de Fletcher en su particular búsqueda del éxito, al contrario, nos muestra sus pros y contras de manera bastante sincera. Y nos deja decidir.

 

Barra curvas

 

 

La alargada sombra de Buddy Rich

Esta va a ser la parte más subjetiva de toda la entrada. Por otro lado, quizá sea la más interesante. Seguro que más de uno y de dos han hablado ya de Whiplash y el sueño americano o de Whiplash y la balanza entra la vida personal y el arte, pero no creo que nadie haya hablado de esto.

He dicho que iba a ser subjetivo, pero sobre todo va a serlo al principio, luego empiezo a hablar de hechos y de cosas objetivas y las cosas cobran más sentido.

En el solo final de la película, hay un momento en el que la acción se ralentiza y la música se silencia (solo para el espectador, ya que Newman sigue tocando). Durante esta escena vemos varios primeros planos.

Ataque al corazón a Andrew Newman en Whiplash

 

A la izquierda tenemos el lado izquierdo del pecho de Newman, su corazón, vamos. En el centro su cara de tocar la batería que se parece mucho a la cara de alguien que se está muriendo (o la sublimación freudiana de su falta de sexo). A la derecha tenemos su oreja izquierda y… bueno, vale, esto está cogido con pinzas, pero el dolor de oído se relaciona en ocasiones con los ataques al corazón. Además, es la oreja izquierda, y es este el lado del cuerpo que duele cuando se tiene un ataque al corazón.

Ya sabéis por dónde voy: Andrew Newman teniendo un posible ataque al corazón durante el solo final de la película. Aunque sea un disparate, esto fue una sensación que tuve viendo la película, sin más, pero no lo mencionaría si no fuese relevante (espero que alguien más lo pensase, eso sí).

Algo que me dio más motivos para pensar esto fueron las declaraciones que relacionaban Whiplash con una película deportiva. Todos recordamos algún caso de un futbolista joven que sufre un paro cardíaco por culpa del sobreesfuerzo durante un partido, así que no sería disparatado que le ocurriese a alguien mientras toca la batería.

En la película no ocurre esto, eso es indudable. La pregunta es si se hace una referencia a un ataque al corazón a través del montaje y la fotografía.

La otra pregunta es: ¿qué tiene esto que ver con Buddy Rich?

La influencia de Buddy Rich en Whiplash

 

Para contestar a esto, antes quiero que os olvidéis durante un rato de todo lo que estoy diciendo y disfrutéis de este maravilloso solo de Buddy Rich.

 

Este fragmento pertenece al Concert for the Americas de 1982, donde también participó, entre otros, Frank Sinatra.

Durante esta parte que he puesto en vídeo, Buddy Rich sufrió un ataque al corazón (leve, pero ataque al corazón, al fin y al cabo).

La teoría del ataque al corazón cobra algo más de solidez, y aún me quedan un par de párrafos.

Otro detalle interesante es el de esta imagen. Lo podéis ver en movimiento a partir del segundo 3:00 del vídeo.

Concert for the americas Whiplash

 

A la izquierda, una persona sin identificar le coloca un platillo a Buddy Rich; a la derecha, Terence Fletcher hace lo propio con el platillo de Andrew Newman.

No soy un experto en música, ni mucho menos, pero cualquiera puede ver que el estilo de Newman imita al de Buddy Rich. El final de ambos solos es tan parecido que solo se me ocurre que el solo de Whiplash sea un homenaje a este otro.

No digo esto como algo categórico, simplemente como una observación. Sí creo que Whiplash referencia tanto directa como indirectamente a Buddy Rich, pero la intencionalidad del casi-ataque al corazón de Newman y del platillo quedan más a interpretación del espectador.

FICCIONES

Suscríbete y evita que los próximos artículos se pierdan en el mar de Internet como lágrimas en la lluvia.

Solo recibirás contenido similar al artículo que acabas de leer: análisis críticos sobre algún tipo de ficción (en el futuro, también en vídeo).

En breves momentos recibirás un e-mail para confirmar tu suscripción.