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Snowpiercer(s): diferencias entre la película y la serie

Y sus tipos de oposición al capitalismo
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Snowpiercer: diferencias entre la película y la serie

Las dos obras audiovisuales basadas en el cómic Snowpiercer (Le Transperceneige) parten del mismo lugar: un mundo distópico en el que, al tratar de evitar los devastadores efectos del cambio climático, los seres humanos provocaron otro apocalipsis y congelaron todo el planeta. En este mundo, los pocos supervivientes de este evento sobreviven en un tren llamado Snowpiercer. El tren, a su vez, está dividido en clases sociales: en los vagones de la cola están los refugiados y la clase obrera que no tenían billete y se colaron en el tren sin permiso; en el resto del tren viven todos aquellos pasajeros que pudieron costearse el alto precio del billete, con las clases más ricas en los vagones delanteros.

Aunque la película (2013) y la serie (2020-) de Snowpiercer nos ofrezcan dos distopías ultracapitalistas bastante parecidas, las formas de los personajes de enfrentarse a ellas son muy distintas. Mientras que en la película la única alternativa posible es la destrucción del sistema capitalista, en la serie lo que se propone es continuar dentro de este sistema y modificarlo para que sea más justo con la clase obrera. Para analizar estos dos tipos de revolución vamos a centrarnos en los personajes principales de la película y la serie: Curtis y Layton.

Pipa Sherlock Holmes

Canibalismo capitalista

Curtis, el protagonista de la película, es un ex caníbal, algo que él mismo reconoce en una de las escenas finales. Curtis se arrepiente de conocer el sabor de la carne humana y, más concretamente, de la carne de bebé. Esta idea sobre comer niños es algo que la propaganda antisoviética y anticomunista extendió a lo largo del último siglo, pero aquí le se le da una vuelta de tuerca a esta idea: el motivo de que los refugiados de la cola del tren coman niños es precisamente culpa del sistema capitalista del tren, que no provee a todos los seres humanos de condiciones de vida digna porque considera que estos no aportan “valor” a la sociedad.

Pero, ¿cómo aporta “valor” una persona? ¿cuánto “vale” una persona? Dentro de la lógica capitalista, la respuesta es que una persona vale en tanto en cuanto esta posea capital. La fórmula es sencilla: suma el precio de todo lo que posees y réstale tus deudas para obtener tu “valor neto”. No hace falto irnos a lecturas marxistas o comunistas para encontrar opiniones divergentes a la capitalista: en la Declaración Universal de Derechos Humanos se expone que el ser humano tiene valor por el hecho de estar vivo y que este nace libre y en igualdad de derechos con el resto.

Es precisamente por no adaptarse dentro de esta idea capitalista de “valor” (ni pagando el billete ni realizando trabajo o tareas visibles durante la película) por lo que los miembros de la cola de Snowpiercer (película) son refugiados. Su situación es idéntica a la de los refugiados del mundo real que sobreviven a duras penas en campos de (concentración de) refugiados. No participan activamente de la sociedad capitalista y por eso son relegados a condiciones de vida indignas en la que la mera supervivencia es algo que agradecer a aquellos que les proveen de migajas.

Cuando estas personas se suben al Snowpiercer, son de “valor” como seres humanos, ya que no son productores de capital. Es por esto por lo que deben comerse los unos a los otros para sobrevivir, lo que, de hecho, es una representación brutal de la lógica capitalista: su único capital es su carne y la única forma de apoderarse del de otros es utilizar los dientes. Que el capitalismo obligue a la clase obrera a vender su cuerpo no es ficción y ocurre cada día en el mundo: lo vemos en casos como la gestación subrogada o la explotación sexual, que afecta principalmente a mujeres y niños.

Es precisamente cuando los refugiados de la cola renuncian a la idea capitalista de “valor” cuando estos comienzan a organizarse y trabajar en grupo. Desde la empatía y desde una concepción humanista de la vida, comienzan a cortarse extremidades para que otros puedan sobrevivir. Quiero hacer hincapié aquí en que no por renunciar en la teoría y en la práctica a la lógica capitalista esta ha dejado de tener efecto sobre ellos. Si lo hubiese hecho, no tendrían que cortarse extremidades para sobrevivir.

Curtis no fue capaz de cortarse un brazo y siente que nunca se sacrificó realmente por sus camaradas de la cola. Este tema simbólico de “dar un brazo por la causa” se cierra al final de la película cuando Curtis utiliza su brazo para parar los engranajes en los que está atrapado un niño. También sucede algo similar al inicio de la revolución, cuando Curtis aprieta el gatillo del rifle de uno de sus enemigos para demostrar que el rifle no tiene balas (y arriesgándose, en el proceso, a estar equivocado y recibir un disparo). La idea de fondo de todo esto es que la revolución no es posible sin empatía hacia otros y sin ponerse en riesgo por aquello que se considera justo.

Por otro lado, en la serie este “canibalismo capitalista” siempre se asocia a la idea de “los otros” miembros de la cola y nunca a la de los protagonistas. Layton cuenta cómo en la cola tuvieron sectas caníbales hasta que los demás se organizaron y acabaron con ellas. Es decir, este canibalismo no aparece reflejado en ningún protagonista sino en otros pasajeros de la cola del tren. Acabar con este mal es tan fácil como matarlos matarlos a todos. Al contrario que en la película, no hay una introspección para eliminar la lógica capitalista de la propia vida sino que este capitalismo es algo externo, reflejado en otras personas que nunca aparecen en pantalla. En ambos casos el origen del canibalismo son las condiciones capitalistas del tren pero el tratamiento de la serie parece culpar a aquellos que son más vulnerables.

Otra diferencia entre ambas obras es que en la serie la condición de esclavos o prisioneros parece ser superior a la de refugiados. En la serie, los miembros de la cola están privados de libertad, movimiento y además realizan trabajo esclavo. Es decir, su situación es similar a la de prisioneros de cárceles privadas en países como EEUU, Reino Unido o Australia. De cualquier forma, esta diferencia es solamente de forma, ya que en ambos casos los habitantes de la cola sufren abusos similares (ocurre igual en la realidad, en la que a refugiados y migrantes se les trata, no ya como criminales sino como infrahumanos, indignos de compartir los mismos lugares que nosotros).

Altercapitalismo y anticapitalismo

La posición de Curtis, incluso al principio de la película, es más radical que la de Layton. Ambas se enmarcarían dentro del altercapitalismo, ya que aspiran a cambiar las condiciones del sistema pero no a destruirlo. No obstante, después de conocer a Wilford y ver cómo se sostiene el sistema, Curtis comprende que el tren (como analogía del capitalismo) es inherentemente cruel y solo sobrevive mediante la opresión de los más pobres. Es ahí cuando opta por la solución anticapitalista: la destrucción del sistema y la búsqueda de uno nuevo fuera de él.

Esta solución anticapitalista está ahí porque el mundo de la película lo permite. En varias escenas Namgoong cuenta cómo el hielo de fuera se está derritiendo y la vida en el exterior podría ser posible. En la serie, en cambio, ni siquiera se concibe la vida fuera del tren debido a las bajas temperaturas, lo cual descarta automáticamente cualquier posición anticapitalista, que equivaldría a condenar a muerte a los pocos humanos que quedan vivos. No es de extrañar que en la segunda temporada de la serie se opte por dejar entrever que la vida fuera del tren es posible y deseable. No obstante, esta, al contrario que en la película, no se presenta como una ruptura con el sistema del tren. 

Otro momento que también torpedea las intenciones subversivas de la series es cuando Layton decide rendirse porque va a ser padre. Antes de esto, hay otras escenas que apuntan a su “culpa” pero lo que detona su rendición es una escena emotiva con Zarah. Justo en este momento, aparece en escena la heroína tecnofascista Melanie Cavill, que ahora busca aliarse con los rebeldes porque los considera el “mal menor” frente a la más que posible dictadura militar de Nolan Grey y la familia Folger.

Melanie es un personaje interesante ya que representa el “capitalismo tecnológico” en contraposición al “capitalismo burgués” de los Folger y los demás integrantes de primera clase. La serie parece que se esfuerza mucho en retratar a Melanie como alguien neutral, ajena a la guerra de clases que se vive en el tren. Ella es el pilar que sostiene todo el sistema mientras que los Folger y compañía son la clase acomodada que disfruta del plusvalor que se produce en el tren.

Esta diferenciación entre las clases opresoras, que no existía en la película, se utiliza en la serie para crear una separación entre Melanie y los demás integrantes de Primera Clase. De hecho, Melanie aparece trabajando constantemente durante toda la serie y desempeñando varios puestos de trabajo que, sin duda alguna, son fundamentales para el mantenimiento del tren. En una escena del capítulo 4, Melanie le cuenta a Layton cómo empezó trabajando desde cero en unas palabras que se asemejan mucho a las que pronuncian ciertos CEOs, multimillonarios y entrepeneurs: “Layton, nací en una granja en el Este de Pensilvania. Vengo de la nada. Sé algunas cosas sobre clases [sociales]”.

En algunas ocasiones, estos discursos son totalmente falsos y estos supuestos emprendedores atrevidos fundaron sus imperios a través de herencias familiares o inversiones de conocidos. No obstante, en otras ocasiones tenemos casos como el de Melanie, donde vemos una y otra vez lo mucho que trabajan. Hay que comprender que hay ricos que trabajan muchísimo pero que, a su vez, la cantidad de trabajo que desempeñen no sirve como argumento para justificar las desigualdades que producen mediante sus acciones. La situación de la niña que trabaja 72 horas a la semana por 88 céntimos de euro al día no va a cambiar debido a la cantidad trabajo que desempeñe el dueño de la empresa que la emplea.

Tras la rebelión

Una vez ambos protagonistas alcanzan sus objetivos y se encuentran en posiciones de poder es cuando vemos sus diferencias más palpables. Mientras que Curtis rechazaba (hasta sus últimas consecuencias) todo aquello que mantenía el sistema del tren en funcionamiento, Layton colabora con el mismo sistema que hasta hace poco les oprimía a él y a los demás integrantes de la cola. La justificación de Layton es la misma que esgrimía Melanie para justificar sus atrocidades: la reconstrucción y la supervivencia del ser humano. No obstante, sus métodos (al menos en teoría) parecen ser distintos a los de ella, aunque no dejan de llamar la atención lo rápido que pide orden y utiliza a la policía del tren.

Quiero recordar que todas estas elecciones en la serie están justificadas argumentalmente porque aquí la vida fuera del tren no es posible. Es decir: la vida fuera del capitalismo no es posible. Esto no deja de ser una trampa argumental para llevar el mensaje por dónde deciden los creadores, pero no debemos ignorar que está ahí. La película, no obstante, es mucho más clara: el capitalismo es un sistema estancado y solo mediante su destrucción se podrá crear uno nuevo.

En resumen, podemos decir que la película propone una rebelión anticapitalista (destruir el capitalismo) mientras que la serie propone una rebelión altercapitalista (modificar el capitalismo). Ambas rebeliones se producen desde ideales similares y buscando objetivos parecidos, siendo el principal de estos la mejora de las condiciones materiales de la clase obrera.

En la vida real, el altercapitalismo puede no ser el fin último que persigue el anticapitalismo, pero, la redistribución de la riqueza que propone, además de ser un medio para lograr este fin, provoca la mejora de las condiciones sociales de muchas personas a las que el capitalismo mata cada día.

Pipa Sherlock Holmes

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